Desaparecidos sin dejar rastro

La asociación de familiares de personas desaparecidas Inter-SOS pide ha pedido hoy a los medios un trato decoroso y más espacios para tratar este problema social.

  • Cristina salió de su casa en Cornellà de Llobregat la tarde del 9 de marzo de 1997. Tenía 16 años. Nunca volvió a su casa.
  • La pista de Ana Eva, licenciada en filología hispánica y profesora del colegio Santa Mónica de Palma, se perdió en la calle Aragón. Tenía 23 años.
  • Javier hacía senderismo el 6 de junio de 2007 cuando fue visto por última vez. Tenía entonces 36 años.
  • Óscar vestía pantalón corto y botas de montaña. Llevaba una mochila negra con una franja amarilla y entrenaba para hacer el Camino de Santiago. Desapareció el 2 de agosto del 2006. Tenía 77 años.

Cuatro historias elegidas al azar de las muchas que recoge la Asociación de familiares de personas desaparecidas sin causa aparente Inter-SOS, que hoy ha lanzado una petición de ayuda y ética a los medios de comunicación.

 

A través de su presidenta, Flor Bellver, esta asociación ha exigido durante una intervención en el Senado un tratamiento "ético y decoroso" de las desapariciones a los medios de comunicación y, en especial a las televisiones. "Un minuto de oro en televisión es a veces una trampa", ha dicho Bellver en la comisión especial creada en el Senado para el estudio de la situación de las personas desaparecidas.

 

CASOS DE ALTO RIESGO

Constituida hace 15 años y creada por un grupo de personas con familiares desaparecidos, la asociación se encarga de seguir los casos de personas desaparecidas por causa forzosa -extorsión, secuestro, violencia doméstica u otros delitos- las desapariciones involuntarias -generalmente producidas por enfermedades mentales- y las accidentales.

 

Seres queridos como los de cualquier familia que un día desaparecen sin dejar rastro. Aunque Inter-SOS reconoce la labor de casi todas las fuerzas de seguridad del Estado -todavía no colabora con la Ertzainta-, pide una mayor implicación de las policias locales y también que que se modifique la calificación de los casos de alto riesgo para que, además de incluir a los menores desaparecidos, considere así los casos de incapacitados mentales o ancianos con discapacidades cognitivas.

 

Respecto a los medios de comunicación, dos peticiones: responsabilidad social y trato decoroso -"no todo vale"- y un espacio dedicado a los desaparecidos en los medios públicos.

 

Fuente: Gaceta.es