Condenados a desaparecer dos veces

Fuente: abc.es


Alrededor de 14.000 personas desaparecen en España cada año sin causa aparente. Después son condenadas al olvido.


Juan Angrill Alsinet, Cristina Bergua Vera, Óscar Blanco Savella, Guillermo Cancho Alejo, Pedro Cazorla Escánez o Manuel Domínguez Pérez. Son solo seis entre los 14.000 que cada año en España están condenados a desaparecer dos veces. La primera, la vez que sin causa aparente sus familiares dejaron de saber de ellos. La segunda, la vez en que cayeron en el olvido y nadie quiso seguir buscándolos.


¿Dónde están? ¿Qué ha sido de ellos? ¿Qué les ocurrió? «Las personas tienen derecho a saber qué ha sido de un desaparecido». Lo dice el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Pero en un diez por ciento de las desapariciones —según datos de la Asociación de Familiares de Personas Desaparecidas sin causa aparente Inter-Sos— esa no es al realidad. 


Es para ese diez por ciento de desapariciones que no se resuelven para el que trabaja la Asociación Inter-Sos. «Se olvidan, nadie habla de esto, es como si no existieran», se lamenta su presidenta, Flor Bellver.

Cada año desaparecen en España 14.000 personas
Cada año desaparecen en España 14.000 personas

Personas desaparecidas, familias desamparadas

 

Existen cuatro grandes colectivos con los que trabaja la Asociación: menores, mujeres que han podido ser víctimas de violencia de género, personas mayores con problemas de desorientación, alzheimer o demencia senil y enfermos psiquiátricos. Unas 200 familias han acudido a Inter-Sos en los 14 años que lleva en funcionamiento. El año pasado decidieron abrir las puertas de la asociación a cualquier persona sensibilizada con el tema que quisiera colaborar. «No tenemos fondos suficientes. Cada año editamos carteles con los desaparecidos para distribuir en los ayuntamientos con nuestro propio dinero, algo de lo que consideramos que quizás debería ocuparse el Ministerio del Interior», se queja Bellver.

 

Hasta este último año no existía un protocolo de actuación para atender a las familias de personas desaparecidas. Solo la ley de Enjuiciamiento Civil recoge un título dedicado al «ausente». Para la presidenta de Inter-Sos, las desapariciones están vagamente reguladas, por lo que «la justicia acaba siendo voluntaria, depende de la voluntad del juez». En muchos casos las familias han de hacer de detectives, pues el juez les solicita más información sobre el desaparecido y las causas que acompañan su desaparición para no archivar el caso. «El juez no siempre empatiza con el caso. Creen que la persona se ha marchado por voluntad propia y desconfían de lo que les cuenta la familia. Quedan en el olvido más absoluto, aunque desde las autoridades digan que los casos nunca se dejan de investigar», apunta la presidenta.

 

Ni vivos ni muertos

Los sentimientos encontrados a los que se enfrentan los familiares de personas en paradero desconocido son parte del drama de las desapariciones. Perder a un familiar, la incertidumbre de no saber si está vivo o muerto, la desesperanza que acompaña al atisbo de esperanza de encontrarlo que, pese a que pasen los años, nunca desaparece. 

 

Hay casos verdaderamente descorazonadores. La desaparición de un padre de familia, que puede ser la única fuente de ingresos del núcleo familiar, se convierte en un doble drama. Por un lado, el de la desaparición en sí, con el añadido del problema legal de herencias, cuentas corrientes, patrimonio... «La familia tiene que dar por fallecida a la persona para poder resolver los problemas de herencia». Pero, ¿cómo dar por muerto a un ser querido? ¿Significa eso que hemos tirado la toalla y ya no seguiremos buscando? «La culpa, el estrés, la agonía... se suman a la tristeza y el sinvivir de no saber qué ha sido de él o ella», añade Bellver.

Hoy, 30 de agosto, se celebra el Día Internacional de los Desaparecidos. Conflictos armados, catástrofes naturales o la migración son problemas internacionales que en numerosas ocasiones son la causa de muchas desapariciones. El Servicio de Restablecimiento del Contacto Familiar (RCF) de Cruz Roja Española forma parte, junto con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), de una extensa red mundial de ayuda a familiares de desaparecidos que pretende restablecer el contacto entre familiares y esclarecer la suerte que han corrido las personas dadas por desaparecidas.

 

Desde Cruz Roja Española quieren sumarse también a la causa y han lanzado una campaña de sensibilización bajo el lema «No me olvides». Porque son precisamente aquellos que no olvidan quienes más temen ser olvidados.